jueves, 30 de junio de 2011

Perarnau: "En el Barcelona, Cruyff sería el padre y Guardiola el heredero"

  • EFE
  • ,
  • Madrid 



El exatleta olímpico y periodista Martí Perarnau ha afirmado que "si se hiciera un árbol genealógico del FC Barcelona, Laureano Ruíz sería el abuelo, Johan Cruyff el padre y Guardiola el heredero".
En la presentación en Madrid de la edición en castellano de su libro "Senda de campeones", Perarnau ha explicado el sistema de trabajo del club azulgrana con la cantera y ha comentado que Pep Guardiola, entrenador de la primera plantilla, en referencia a las características de juego de su equipo, le confesó que son "una secta futbolística".
El explusmarquista de España de salto de altura ha expuesto el contenido de los seis capítulos de "Senda de campeones", que aborda en su inicio la idea del club azulgrana de "dominar el balón".
Perarnau ha explicado que "el segundo capítulo trata del idioma Barça, el tercero de la escuela de la Masia, el cuarto del trabajo de los ojeadores repartidos por todo el mundo y el quinto del camino entre La Masia y el Camp Nou".
En el capítulo final ofrece una lista de cincuenta jóvenes azulgranas que están llamados a triunfar en el futuro.
__________________________________________________________

A continuación puedes escuchar la entrevista en la radio a Martí Perarnau.
Pulsa Play:

martes, 14 de junio de 2011

Jesús Serrera analiza la decisión de De la Serna de prescindir de Laureano Ruiz

El alcalde de Santander, Íñigo de la Serna, ha decidido prescindir de tres figuras históricas del engranaje del Ayuntamiento para la próxima legislatura: Alfonso del Amo Benaite, Laureano Ruiz y José Ramón Saiz Viadero. El subdirector de EL DIARIO, Jesús Serrera, analiza esta decisión y el merecido reconocimiento a Laureano Ruiz. / Vídeo: Héctor Díaz.





LAUREANO RUIZ


«Voy a seguir en la brecha»

Tras 24 años, el Ayuntamiento prescinde de sus servicios, pero él quiere que el fútbol siga siendo su vida. Dos clubes ya le han hecho ofertas 


La noticia saltó ayer. Tras 24 años al frente de la Escuela Municipal de Fútbol de Santander, el Ayuntamiento ha decidido prescindir de los servicios de aquel que dicen fue el padre del estilo que enamora al mundo con el Fútbol Club Barcelona. Se marcha satisfecho, con la sensación del que ha dejado el trabajo bien hecho. Y no sólo no guarda rencor a nadie si no que sus palabras son de absoluto agradecimiento: «me han dejado trabajar libremente». Apenas unas horas después de conocerse su salida de la Escuela, ya ha recibido dos ofertas -una de ellas de Inglaterra-, para seguir enseñando fútbol. Será relevado «por la crisis y por mi edad», pero promete continuar: «Voy a seguir en la brecha».

-¿Cómo tuvo conocimiento de la noticia?
-Cuando un entrenador firma por un ente, sabe que aquello se puede romper en meses, en días, en horas... Llevo 24 años, entonces, siempre es algo que esperas. El Ayuntamiento, a través del señor Morante, me dijo que querían que eso terminara.
-¿Cuáles fueron los argumentos que le dieron para tomar esa decisión?
-Que hay una gran crisis y mi edad. Esos son los argumentos.
-¿Con qué sensación se va?
-Una sensación agradable, porque creo que se ha hecho una buena labor. Han sido 24 años y en ellos, lo primero que se ha hecho es una labor social. Hemos tenido cantidad de niños y nunca se ha elegido a los mejores. Cualquiera que ha querido apuntarse, mientras hubiera plazas, ha entrado en la Escuela. Y, en cuanto a lo deportivo, me voy con la gran satisfacción de que es la única en el mundo de fútbol, porque todas las escuelas que se dicen de fútbol, en realidad son de futbolistas. Nosotros hemos conseguido hacer grandes futbolistas pero, en estos momentos, más del 50 por ciento de los entrenadores de la escuela son antiguos alumnos y tenemos en el colegio de árbitros, colegiados, muchos de ellos en categoría nacional, que han salido de nuestra Escuela. Todo ello porque nos hemos preocupado de la faceta de escuela de fútbol. Jugadores, entrenadores y árbitros. Hemos conseguido algo que realmente no existe y eso es una gran satisfacción.
-Entonces, ¿no se marcha molesto con la decisión tomada por el Ayuntamiento?
-No, no. En absoluto. Las cosas empiezan y tienen que terminar. Siempre.
-A sus 74 años, ¿se veía con fuerzas para seguir desempeñando su labor?
-Me encuentro muy bien. Llevo más de 60 años entrenando. Con 15 años ya entrenaba y jugaba y, realmente, quiero dejarlo cuando la salud no me permita entrenar. Pero estoy muy bien y quiero seguir entrenando. Curiosamente, hoy -por ayer-, se ve que ha sonado la noticia y tengo dos ofertas importantes. Una es de Inglaterra, de Londres, y otra se refiere a un equipo histórico, grande, del fútbol español. Son ofertas que vamos a hablar. Hay muchos puntos a tocar todavía. Voy a seguir en la brecha.
-Esas ofertas, ¿corresponden a trabajo con las categorías inferiores?
-Sí, son para fúbol base. Pero yo soy un entrenador que he estado desde Primera División hasta alevines. Empecé en la base, subí a profesionales con el Racing, Gimnástica, Langreo... Baje a los juveniles del Barça, subí a Primera División en el mismo club, después el Celta, volví al Racing y retorné al fútbol base. Yo sólo entrenaré, realmente, a lo que me interese, porque si es un equipo profesional y me gusta realmente la propuesta, también lo puedo hacer.
-¿Estaría dispuesto a marcharse a Inglaterra?
-La oferta del club inglés conlleva viajar por todo el mundo. Desde Cruyff y luego el resto de entrenadores, dicen que el método del Barça fui yo el que lo llevó allí. Este método, en Inglaterra, que es donde se inventó el fútbol, quieren llevarlo por todo el mundo.
-24 años. Se dice pronto...
-No es nada fácil estar tanto tiempo, sobre todo para un entrenador, que suele durar, como mucho, 10, 12 o 14 años. Dentro de su carrera, no en un equipo. Eso sólo ocurre en Inglaterra.
-¿Cuál es el balance de esa trayectoria?
-Una gran satisfacción, por todo lo que hemos conseguido. Lo que sí quería, porque es una forma de agradecimiento, es reconocer que todos los alcaldes que han pasado, Manuel Huerta, en un principio, Gonzalo Piñeiro, después y ahora Íñigo de la Serna, me han dejado, en todo momento, trabajar libremente, algo que es muy importante en un entrenador, porque pocas veces te dejan trabajar con libertad.
-Su mejor recuerdo de todos estos años...
-En la Escuela hemos acogido desde el niño que tenía poca aptitud al que tenía muchas cualidades y a todos los hemos entrenado con la misma fe, con la misma intensidad, en lo cual quiero agradecer el trabajo de los entrenadores, que han sido muchos, alumnos de la Escuela. Y también, la cantidad de jugadores que ha llegado alto después de pasar por allí. De la Peña, Helguera, Munitis, Colsa, Julián Luque... No me gustaría olvidarme de ninguno, pero son muchos. Esa es otra gran satisfacción.
-Y algún momento malo que recuerde especialmente...
-No. Realmente han sido muchas satisfacciones. Bueno, en el trabajo, como es normal, siempre hay momentos en que las cosas no salen como quieres, pero bueno, lo enderezas, lo arreglas y tiras para delante, como lo muestran los 24 años de trabajo.

martes, 10 de mayo de 2011

La Ítaca blaugrana

Martí Perarnau| 07.05.2011 | 04:05h

El Barça nunca creyó en sí mismo. Eran tiempos de zozobra y la burguesía surgida a raíz del auge textil presidía el club con más voluntad que acierto. No había otra hoja de ruta que fichar y fichar. Y en esas ocurrió el `accidente de las cervezas¿, una catastrófica final juvenil perdida ante la Damm, y llegó Laureano Ruiz, un cántabro que estableció las bases del estilo actual. Apostó por los jugadores de talento, sin mirar la condición física, y generó unos códigos que aún perduran: juego de toque, mismo sistema en todo el fútbol base y rondos como principio y fin del método. Laureano no pudo recoger los frutos que había sembrado por culpa de vaivenes electorales, pero veinte años más tarde llegó Cruyff y resembró las mismas ideas, esta vez con rotundidad institucional. Laureano fue el abuelo y Cruyff, el padre de la idea. Veinte años después, Guardiola es el `hereu¿, el heredero, el hombre de la casa que ha mamado la idea y el concepto y lo lleva hasta su máxima expresión. Un hilo conductor recorre estas cuatro décadas, en la que otros entrenadores (Van Gaal, Rexach, Rijkaard) han aportado riqueza e innovación: una idea que ha destilado un estilo de juego y un modelo de aprendizaje. Lo que denominamos Idioma Barça.
Y ahora que llega Wembley, lo vemos como si fuese un punto final, el último tramo de un círculo que se cierra, pero yo pienso al contrario: que Wembley sólo es una estación de paso, una más, en este camino hacia la Ítaca blaugrana. Fue el primer gran triunfo, por supuesto, pero el éxito auténtico de 1992 no fue conquistar aquella Copa de Europa, sino la consolidación del estilo de juego, eso que tanta gracia les hace a quienes no lo encuentran. Claro, la idea sin la victoria jamás habría fructificado. Pero el éxito fue tener la idea, sembrarla, regarla, mantenerla en las noches amargas (nunca se agradecerá suficiente a Laporta que apostara por Guardiola), abonarla en los días fértiles, dejarla crecer. Wembley catapultó la idea pero, sin la idea, Wembley habría sido poco más que un triunfo puntual. Dos décadas más tarde, Wembley evoca los augurios más dulces para el barcelonismo, pero a mi entender debe suponer algo más: no el punto de llegada, sino el del reavituallamiento. Wembley como gasolinera del concepto de juego, más allá de la victoria o la derrota. Como heredero, Guardiola tiene en sus manos a los mejores frutos de la cosecha y, sobre todo, posee una fortaleza que jamás tuvo el Barça, que ahora cree en sí mismo. Y es buen momento para remachar el clavo. Para que Wembley sirva como recordatorio de que el viaje hacia Ítaca debe ser largo, cuanto más largo mejor, lleno de peripecias, de experiencias, como escribiera Kavafis. Que el camino dure muchos años.


domingo, 17 de abril de 2011

El modelo del juego del Barça

15.04.11 - 00:02 - 


El fútbol español está de moda - somos campeones del mundo y de Europa- y esto se acrecienta con los cuatro partidos, decisivos, que jugarán el Barça y el Madrid.

El 'modelo Barça' tiene 15 años de éxitos por delante

14.04.2011 17:09 | Diario Sport


Bajo el título "El camino de los campeones. De La Masia al Camp Nou", el reconocido periodista Martí Perarnau se inmiscuye en los entresijos de la fábrica de talentos azulgrana, que en los últimos años ha dotado al primer equipo de jugadores inolvidables, entre ellos los tres candidatos al último Balón de Oro, Messi, Xavi e Iniesta.

"Todo surgió de la curiosidad de saber cómo era posible que salieran jugadores tan buenos y que tras ellos vengan algunos aún mejores. Pero descubrí que no hay una fórmula que se pueda expresar en cuatro o cinco símbolos, sino que se necesita un libro entero para explicar un modelo que tendrá sostenibilidad en los próximos diez o quince años de forma ininterrumpida", ha apuntado Perarnau en rueda de prensa.
Cinco capítulos en los que el periodista identifica a los principales protagonistas de la implantación de un modelo basado en la cantera que ha derivado en la actual época dorada del club.

De Laureano Ruiz a Cruyff
Así, Perarnau bautiza al técnico cántabro Laureano Ruiz como el "abuelo" que plantó la semilla en los años setenta y empezó a apostar por una idea de juego, que al cabo de dos décadas fue implantada radicalmente en todas las categorías del club, por el holandés Johan Cruyff, "el padre".

La herencia de Guardiola
Y finalmente, tras otros veinte años más, ha sido el actual técnico, Pep Guardiola, el "heredero" el que "ha cogido esta idea y la ha sublimado", afirma Perarnau.
"Una de las cosas que ha hecho Guardiola es reencontrar al Barça con la cultura del esfuerzo. Ahora todos corren como locos", ha afirmado el autor. "El Barça juega al revés de todo el mundo. Los defensas, en lugar de defender, atacan y construyen juego, mientras que los atacantes son los primeros en defender como locos".

El idioma Barça
Y es que a juicio de Perarnau, el desarrollo de una idea de juego desde las categorías inferiores basada en la apuesta por el buen juego ha cristalizado en una palabra, "el idioma Barça".
"Es un idioma complejo, laborioso, que como todo idioma es importante aprender y asimilar de pequeño, pero que si lo haces cuando eres mayor es mucho más difícil. Eso explicaría muchos casos conocidos", recuerda Perarnau, en referencia a grandes fichajes que han fracasado al no amoldarse al estilo del equipo azulgrana.
Además, el libro destaca la "fuerza indescriptible" de La Masia como institución del club, "no sólo como infraestructura, sino como fuente de formación y educación en valores", así como la tarea "espectacularmente escondida" de la red de observadores del club.

Prima la táctica, no el físico
Esa exhaustiva captación de talentos, ha detallado Perarnau, se evidencia en que el Barcelona ha seguido los pasos de más de 10.000 jóvenes jugadores en el último año, de los que solo cincuenta tendrán una oportunidad. "Más que el físico, se valora la inteligencia táctica, que sean capaces de aprender el idioma Barça".
En todo caso, el periodista ha opinado que "es complicado" trasladar ese método azulgrana a otros clubs: "Muchos vienen a aprender, lo ven, pero no lo entienden. El concepto Masia es tan peculiar, único, singular y ligado a la idea del club que es difícilmente exportable".

Deulofeu, Samper y Kaptoum, el futuro
Al final del libro, el autor adjunta una lista de cincuenta jugadores, desde el filial hasta los cadetes, que bajo su punto de vista pueden ser las estrellas del futuro Barcelona. De ellas, Perarnau se ha aventurado a destacar a sus tres favoritos: "Gerard Deulofeu, Sergi Samper y el camerunés Wilfred Kaptoum".
"Pero hay un embudo en la autopista, nadie quiere retirar a Xavi o Iniesta, y debajo se va haciendo un embudo. Por eso, en los próximos años pueden aumentar los traspasos con opción de recompra, ya que es una situación insostenible", ha sentenciado.

LAUREANO Y SUS AMIGOS

El legendario técnico asistió a la presentación en Santander del documental sobre su carrera

El Diario Montañes | J.A. | Santander

«¿Puede vivir un árbol sin sus raíces? Las raíces del fútbol están en el fútbol base». Esta frase, que pronuncia Laureano Ruiz casi al final del documental sobre su trayectoria deportiva, es la única que puede explicar cómo un entrenador que alcanzó el éxito y llegó a dirigir al Barcelona decidió dar un paso atrás y dedicarse a preparar chavales.
El técnico asistió ayer a la presentación en Santander de la película 'Laureano Ruiz, el fútbol-fútbol', en un cine Los Ángeles abarrotado para la ocasión. Amigos, discípulos y admiradores del técnico se dieron cita allí para ver el filme, realizado en 2007 con motivo del homenaje que el Fútbol Club Barcelona le rindió.
Las reflexiones del entrenador y los testimonios de los jugadores que trabajaron a sus órdenes, van dibujando el perfil de un romántico del fútbol, un hombre que ama apasionadamente este deporte pero que valora sobre todo a las personas. No es la única conclusión qu
e se extrae del documental, que demuestra que Laureano ha sido un precursor a la hora de buscar una formación integral de los futbolistas y que sus ideas siguen siendo fuente a la que han ido a beber algunos de los más grandes preparadores. Iván Helguera, uno de los nombres más brillantes que ha dado el fútbol regional, lo sintetiza perfectamente: «Debería estar en la selección española».
Helguera es uno de los muchos testigos de la genialidad de este otro 'sabio', que deja al de Hortaleza a la altura de un colegial. Munitis, De la Peña y, antes que ellos, Cruyff, Juan Carlos, Neeskens o Rexach, comprendieron que se hallaban ante un maestro, alguien que, «básicamente, es un educador de personas».
A lo largo de la película, Laureano exhibe una memoria prodigiosa para recuperar nombres de futbolistas y situaciones sobre el campo. Armado de una simple pizarra magnética es capaz de explicar un partido como si se tratase de la batalla de Waterloo, algo que sólo está al alcance de quienes comprenden lo que la mayoría sólo ve.
De forma llamativa, la cinta, dirigida por Jordi Marcos, no se queda en un homenaje a un abuelete entrañable; al contrario, descubre en los setenta años de Laureano la pujanza, la frescura y la claridad de ideas de un técnico de veinte, un caudal de conocimiento que cualquiera tiene la tentación de creer desaprovechado, pero sólo antes de haberle visto dirigir las primeras patadas al balón de los niños de la escuela municipal en La Albericia.

miércoles, 12 de enero de 2011

Denominación de origen (II)

DÍA DE ORO PARA LA HISTORIA DEL BARÇA

La Masia es la mina de la que sale tanto oro azulgrana. Esa vieja casa fue el lugar en el que trabajaron los arquitectos y peritos que dirigieron la construcción del Camp Nou, pero estaba predestinada a otra obra maestra: convertir a los niños que sueñan en estrellas que hacen soñar.


Domingo, 9 de enero del 2011 / POR EMILIO PÉREZ DE ROZAS


Profesores, maestros, compañeros, cómplices, esfuerzo, trabajo. Todo eso mezclado en la cabeza de un Guardiola, al que ya todos en la residencia habían descubierto como una mente privilegiada, hizo que, como nos descubre Andoni Zubizarreta, ahora máximo responsable de ese entramado deportivo, algo especial empezase a gestarse durante esa época.


A Zubi no se le escapa que lo que muchos conocían como la peña Els Golafres (los glotones) fuese el embrión no solo de una profunda relación mientras convivían y jugaban, sino el nacimiento de una amistad que les ha llevado, juntos, hasta el banquillo del Camp Nou y a los vestuarios de la Ciutat Esportiva Joan Gamper.

Esos golafres (Pep Guardiola, Tito Vilanova, Jordi Roura, Aureli Altamira y, a menudo, Jaume Torras y José Antonio García, Covelo) suministraban, cuentan, materia de primera mano de sus pueblos al bueno de Avelino Blasco, entonces cocinero de aquella casa pairal, cuando regresaban de cortas estancias en casa de sus padres, para que preparase festines gastronómicos. "Mucha gente", explica ahora Tito Vilanova, "cree que si te dedicas profesionalmente al fútbol te pierdes cosas de la vida, pero yo creo que es al revés. Cuando te dedicas al fútbol profesional, ganas más de lo que pierdes. En La Masia lo pasábamos de fábula, erámos felices, convivíamos gente cuyo único fin era divertirse con el fútbol, jugar, jugar y jugar y, la verdad, no añorábamos a la familia porque siempre teníamos posibilidad de verla".

"Debieron de ser", explica Zubizarreta, "sobremesas maravillosas porque si algo une a esa gente es su pasión por el fútbol, por la charla futbolística». Zubi está convencido de que esa convivencia hizo que ganasen en confianza y en conocimiento personal. «Si a esa vivencia unes su pasión por el fútbol, su amor indescriptible por el Barça y el hecho de nacer, vivir, crecer con una guía no escrita de cómo se juega a fútbol en el Barça, entiendes que esa gente haya podido trasladar todo lo que mamaron juntos a las nuevas generaciones de futbolistas". Zubi recuerda que todo eso se aprende sin que exista una biblia culé, un libro de relatos. "No hay nada escrito sobre cómo ha de jugar el Barça, qué futbolistas ha de tener. Puede que el siguiente paso que deberíamos dar fuese crear el acta fundacional de esa red, de ese mapa futbolístico, de ese tejido que nos hace únicos. O, tal vez, si lo escribimos desaparezca el encanto". Mejor no hacerlo, mejor seguir así, que pase de boca en boca, de corazón a corazón.

Cuando le cuentas estas cosas a Joaquim Hernández, el padre de Xavi, te mira fijamente a los ojos y, como si estuviese viendo jugar a sus tres hijos en la plaza del Progrés, en el barrio de Ca n'Aurell de Terrassa, te dice: "La llave de todo, en La Masia y en la vida, es la pedagogía. No tiene sentido enseñar a ganar, hay que enseñar a vivir, ¡a jugar!". "Mi hijo Adrià, cuando voy hacia la Ciutat Esportiva", cuenta Vilanova, ayudante de Guardiola, al oír la tesis de Quim, "siempre me dice lo mismo: 'Papá, tú no vas a trabajar, tú vas a jugar, tú vas a hacer lo que más te gusta en esta vida'. Y tiene razón".

Pasarlo bien, qué gran idea, qué motor para crecer. "Los niños, cuando juegan a fútbol, han de pasarlo bien», explica Josep Maria Fusté. «No deben sufrir. En categorías de formación no es importante ganar, es más importante saber perder y entender que el rival puede ser mejor".

Tres ámbitos

Nadie en La Masia se considera entrenador. Se consideran profesores, pedagogos, psicólogos. "Nuestro reto", explica Carles Folguera, director de La Masia y exjugador de hockey sobre patines, "es hacer compatible la vida personal de estos jóvenes con el deporte. Estamos aquí para tutelar su formación. Sabemos cómo son, conocemos su entorno familiar y escolar, tratamos de encajarlos en un modelo rico en valores. Somos papás y mamás de estos chavales, y estamos muy orgullosos".

Es evidente que el programa de esta residencia irrepetible pasa por contemplar el crecimiento de estos chicos desde tres ámbitos. Por un lado está el futbolístico, es decir, su físico, su técnica y la adquisición de unos conoci-mientos tácticos necesarios para jugar ese fútbol celestial. También debe mimarse el aspecto psicológico. No sirve cualquiera y ahí es donde la personalidad de cada uno juega un papel vital. Y también está el aspecto social, el entorno, la familia, los valores adquiridos.

"La Masia te ayuda a madurar rápidamente, pues tienes que hacer nuevas relaciones", cuenta Iniesta. "Has de sobrevivir en un hábitat que no es el tuyo y eso te hace más fuerte ante situaciones complicadas", concluye Messi, que asegura que no se sintió feliz hasta que juntó a toda su familia alrededor suyo en su casa de Barcelona. "Esa fue la fuerza que me empujó a no renunciar a mis sueños. Quería que mi hermana viniese a estudiar a Barcelona, que mi madre dejara de trabajar en el bar y que mi padre dejase de ser albañil. Quería tenerlos a todos a mi alrededor".

Carles Puyol asegura que, durante muchos años, se decía a sí mismo cada noche: "Si no alcanzas tu sueño que no sea por tu culpa". El gran capitán es de los convencidos de que hasta llegar a juveniles puede que con la técnica sea suficiente, incluso algunos hasta van sobrados con eso. Pero, amigo, el siguiente paso es más duro, necesitas disciplina y, sobre todo, buena predisposición, de lo contrario no harás carrera.

El perfil para triunfar

Por eso siempre da el mismo consejo a los chavales de La Masia, a los que también visita. «Les digo que disfruten, que se consideren unos privilegiados, que sepan que están en el lugar ideal, que no desperdicien la oportunidad que les ofrece el Barça, que no regateen ni un segundo de esfuerzo, que intenten aprender al máximo y que, cuando tengan la oportunidad, peleen con toda su alma. Y, sobre todo, que no crean que el mundo se acaba en el Barça. Hay muchos otros equipos y posibilidades de salir adelante siendo un buen futbolista en otro sitio».

Y cómo ha de ser el inquilino de La Masia, cómo es el perfil que llevan los cazatalentos en su carpeta. "El jugador, el canterano, ha de ser inteligente, rápido, técnico y con carácter", explica Albert Benaiges, ahora nuevo director de la FCB Escola, que aglutina a niños entre 6 y 12 años. "Pero esos cuatro caracteres no son imprescindibles en términos globales, siempre y cuando se puedan compensar con otros atributos. Si no fuera así, Guardiola no hubiese llegado donde llegó como futbolista. Cuando llegó a La Masia, con 13 años, era lento y físicamente débil, pero su inteligencia era tan brutal que lo compensaba todo".

No vale solo ese ejemplo. Benaiges tiene otros muchos. Por ejemplo, Puyol. "Él es el caso que demuestra que quererlo lo significa todo. Cuando llegó al club no destacaba en nada, no era brillante, pero su interés por triunfar y su invencible capacidad de trabajo le abrieron las puertas del éxito". Iniesta también lo tiene claro. "El trabajo, la disciplina y la constancia son imprescindibles. El esfuerzo siempre te recompensa. Es más, yo creo que llegan más muchachos al primer equipo por trabajo que por calidad".

Cuentan que buscan niños inteligentes y con buena técnica. La clave, explican, sigue siendo la calidad y luego se incide en la fortaleza y la rapidez. Cuentan que en los inicios de toda esta filosofía había una pugna entre quienes defendían ¿como el maestro Oriol Tort¿que los chicos debían ser fuertes y quienes ¿liderados por Laureano Ruiz, otro gran profesor¿ no le hacían ascos a los pequeñitos, a los menos dotados físicamente pero de técnica impecable. Dicen que la polémica acabó cuando Tort viajó a Santander a ver a Iván de la Peña y Ruiz, con un punto de ironía, que no de revancha, le hizo la siguiente observación: "Ahora ya os gustan los bajitos ¿verdad?, el Flaco os ha hecho cambiar de idea".

Asimilar el modelo

"El proceso es bastante complejo", sigue contando Benaiges. "El balón es nuestro medio y, por tanto, necesitamos inculcar la solidaridad y la disciplina para que todos puedan juntarse alrededor del balón". Y es ahí donde, tal vez, surja aquella anécdota que relatan con Alfredo di Stéfano como protagonista cuando, en una de sus charlas como técnico, preguntó a sus jugadores cuántos eran antes de saltar al césped. "Once, mister, once", respondieron con perplejidad. ¿Y cuántos balones hay?, añadió la Saeta Rubia. "Uno, mister, uno". "Pues repártanselo", sentenció uno de los más grandes.

Los porteros, dicen, los quieren altos, ágiles, con reflejos y, sobre todo, con capacidad de mando. Los defensas les gustan agresivos, con buen juego de cabeza y carácter. Además, es muy importante que sepan salir con el balón controlado desde atrás. Los centrocampistas precisan de inteligencia y buena técnica. "«Si hemos sacado tantos medios es por la manera de entrenarnos y de entender el juego", matiza Benaiges. "De los Milla, Amor y Guardiola a los Xavi, Iniesta y Busquets ha habido una evolución; antes eran especialistas y los de ahora son más ofensivos y completos". ¿Y los delanteros? Veloces, vivos, pillos, hábiles y, cómo no, con el don del gol.

"Cada inicio de temporada", relata Albert Puig, veterano técnico de La Masia, coordinador ahora del fútbol formativo y autor de un libro de entrevistas, 'La fuerza de un sueño', sobre la fuente de este maná, "nos encontramos con nuevos jugadores que llegan al Barça acostumbrados a ser las estrellas de sus equipos. Están habituados a decidir el partido con una genialidad suya y abusan de acciones individuales. No son malos, no, son muy buenos, pero no son de nuestro estilo. Ganan, sí, pero no como quiere el Barça". Y, claro, a esos chicos les cuesta asimilar el modelo, la filosofía azulgrana. "Poco a poco aprenden el juego de posición y, en su segunda temporada, explotan su inmenso talento".

Esas cuatro paredes tan antiguas, esa fuente de ciencia futbolística, tiene una filosofía especial. "La filosofía del Barça es perfecta porque es puro equilibrio", explica Xavi Hernández, el centro de todos los elogios. "Antes de dar el salto al fútbol profesional es prioritario formar y enseñar, pero sin perder la competitividad, y esto, jugando en el Bar-ça, lo tienes que tener muy claro. Yo pondría por delante la formación, inculcar conceptos de fútbol a los chavales, pero al mismo tiempo es vital enseñarles a ser competitivos, hay que salir a ganar". Xavi asegura que es bueno expresar la rabia cuando pierdes. "Aún recuerdo un día que rompí a llorar cuando, tras ganar 24 partidos con el alevín, el Granollers nos ganó. Si quieres jugar en el primer equipo has de soportar la presión de salir a ganar siempre".

Explican quienes estaban en la gestación de esta idea que, al final o al inicio, todo fue una necesidad. Y uno de aquellos viejos maestros, el señorial Jaume Olivé, sigue explicando que todo empezó "porque no podíamos seguir teniendo a nuestros chicos en aquellas pensiones de encantadoras viudas que había en el Poble Sec, Pare Claret o Sants".

La presión del dinero

Eran, recuerda, una veintena de muchachos. El control era complicado porque uno se iba al cine, otro no dormía en casa, otro salía¿ "Y, encima, teníamos que lidiar con el problema de la alimentación, lo que en broma llamábamos pensión patata, porque la dieta giraba alrededor de estofados y patata, que no era, desde luego, lo más adecuado para los chavales". La Masia como tal, como residencia, recuerda Olivé, acabó convirtiéndose en el mejor motivo "para convencer a los padres de que nos cediesen la formación de sus hijos, porque tú no entregas a un niño de 12 años si no sabes en qué manos lo dejas".

"Muchos padres", explica Luis Enrique, actual técnico del también espectacular filial azulgrana, "ven en sus hijos futbolistas su esperanza para hacerse ricos. Si los padres se convierten en los principales fans de sus hijos, perjudican gravemente la formación del niño. Cuando el fútbol se convierte en una obsesión para el chico por la presión de los padres", añade el asturiano, "el joven perderá la ilusión porque para él cada partido se convertirá en un examen". Laureano Ruiz, que acaba de publicar su cuarto libro sobre este tema ('Mi modelo de juego', se titula), ve un peligro mayor a la obsesiva tutela de familias y padres: la vida moderna, los ordenadores, los móviles, las consolas, los videojuegos.

"Ahora los niños desayunan sentados", explica Ruiz, uno de los padres de La Masia como filosofía. "Van al cole en coche o en moto, se sientan en las sillas de las clases y, en el recreo, juegan sentados. En mi época, éramos lagartijas, no parábamos, un par de zapatos nos duraban días, pateábamos todo lo que encontrábamos por las aceras. Antes, un niño podía pasar 10 horas en la calle goleando a los huecos de los árboles; ahora se las pasa colgado del videojuego". De ahí que Laureano, como le conoce todo el mundo del fútbol, crea que el futuro está en África, "donde sobra espacio y tiempo para correr y hay millones de niños pegados a una pelota".

Alguien debería hacerles una masía. No hace falta que sea de 1702.

Yo no fui quien inventó esto

LA HISTORIA

DÍAS DESPUÉS DEL 5-0 AL MADRID, EN MEDIO DEL SINFÍN DE ELOGIOS, PEP GUARDIOLA ATRIBUYÓ LA PATERNIDAD DEL MODELO DEL BARÇA A JOHAN CRUYFF. EN ESTE ARTÍCULO, EL HOLANDÉS AFIRMA QUE ALGO ASÍ ES COSA DE MUCHOS.


Domingo, 9 de enero del 2011 / POR JOHAN CRUYFF


Lo escribo de entrada, en el primer párrafo, y así, luego, podemos hablar de más cosas, de muchas más cosas relacionadas con esa idea que hemos decidido llamar La Masia. Esto no es cosa mía. Ni de nadie. Que quede claro que esto es cosa de muchos, de demasiados, como para que alguien ¿no importa el nombre y no importan las veces que sea citado como hacedor del milagro¿ crea que puede convertirse en el creador de ese concepto, de esa filosofía. Ni mucho menos. Así que, al igual que el resto de citados, agradezco el piropo pero no, esto no es cosa de uno. Ni de dos. Ni de diez. Es un asunto coral, muy coral.

Si esto está ocurriendo es porque muchos, empezando por todos los que dirigieron el club, decidieron seguir empujando en esa dirección pese a que, a veces, el equipo grande, el profesional, el del Camp Nou, no apostara en esa dirección. No importó, la gente que mandaba siguió apostando por la cantera, por La Masia, por los de casa. Y eso, amigos, forma parte del éxito actual pues, llegado el desánimo, el desencanto, hubiesen podido abandonar la cantera. Y no lo hicieron.

Más. Supongamos que, implantada esa idea, los ojeadores no encuentran jugadores adaptables a ese estilo. O que, si los encuentran, resulta que los técnicos que los preparan en La Masia no aciertan a la hora de crear escuela, estilo, la manera de jugar. Pongamos que queremos pequeños y los que mandan dicen que tienen que ser grandes, que con jugadores pequeños no se gana a nadie. Nada de eso ocurrió y todo el mundo siguió remando en la misma dirección.

¿Saben qué fue lo que me hizo pensar en todo ello? Se lo contaré: el escaso eco que los éxitos de los juveniles tenían en el equipo grande. Cuando llegué como jugador, en 1973, el equipo juvenil que entrenaba Laureano Ruiz acumulaba títulos y más títulos año tras año. Pero, al parecer, sus chicos no servían para el equipo profesional. Eso, comparado con nuestro Ajax, no tenía demasiado sentido.

Por eso, cuando regresé como técnico al Barça, decidí que todos nos pareciéramos en el estilo de juego. Ese sí fue un primer paso. Y eso fue bastante fácil porque los equipos de Laureano Ruiz ya jugaban a la holandesa. ¿Quieren tres ideas rápidas? Estas: aparición de la figura del 4, jugar con extremos-extremos y reciclar a extremos desgastados en laterales ofensivos y peloteros.

A partir de ahí surgieron otros conceptos. Sin duda, la filosofía de tener el balón y la broma de «si lo tenemos nosotros, no lo tienen ellos y no nos pueden atacar ni hacer gol». O aquella otra broma, real, auténtica, pronunciada un día por Charlie Rexach de que «correr es de cobardes». Es decir, no tiene sentido creer que vas a ganar simplemente si corres más que el rival.

Alguien, todos, decidimos que el Barça siempre mimaría a la cantera y siempre tendría la intención de jugar así. E, insisto, pese a que algunos técnicos, como Bobby Robson, Louis van Gaal o Llorenç Serra Ferrer, decidieron jugar con otro estilo, siempre hubo quien mantuvo las brasas por si, algún día, otro técnico quería volver a jugar así. Por eso fue vital que algunas generaciones ¿como la de Guardiola, Ferrer, Amor o Sergi¿ triunfasen, tuviesen éxitos, ganasen títulos. Pero también lo fue, sí, que otras, como la llamada Quinta del Mini, con De la Peña, Celades o Roger, sin tanto glamur o triunfos, demostrasen a los chicos que debían trabajar duro porque podían llegar a jugar en el Camp Nou como ellos.

Al fin y al cabo, amigos, lo más hermoso de La Masia es que sus habitante sepan, porque así lo refleja su historia, la de la residencia, la del club, la del primer equipo, su museo, sus vitrinas, que es posible llegar a jugar en el Barça formándose en casa y ser, como ocurre ahora, el alma del equipo.

martes, 11 de enero de 2011

¿Cuándo nació el modelo de juego del Barça?

EL PAÍS - TRIBUNA / LAUREANO RUIZ 09/01/2011


Laureano Ruiz trabajó en las categorías inferiores del Barça entre 1972 y 1980, incluyendo un periodo en el primer equipo en la temporada 1975-1976.

En los años setenta, tras entrenar a varios equipos profesionales -entre ellos al Racing-, firmé por el Barcelona como responsable de los equipos juveniles. Aunque llevaba años entrenando y todos los técnicos que me habían dirigido como jugador profesional, siempre me pedían que les asesorase, en el gran club catalán esperaba encontrar maestros que me ayudaran a completar mi formación. Desgraciadamente, al poco tiempo, ya estaba altamente decepcionado, desilusionado. Allí solo valoraban -como en los clubes más modestos que conocía-, a los jugadores altos, fuertes y valientes, eliminando o no fichando a los que poseían buena técnica y calidad, principalmente si eran pequeños.

Además, en los entrenamientos no aparecía el balón, dedicándose al trabajo puramente físico y, sobre todo, a la célebre "carrera continua". Yo empleé mi "fútbol-fútbol", con extremos -habían desaparecido-, y los entrenos los basé en los "rondos", "partidos de pases", "partidos con la cabeza", "partidillo" con el sistema... Es decir, el balón siempre presente.

A los pocos días, durante un entreno, se me acercaron los técnicos responsables del club y me preguntaron: "¿Tus jugadores nunca corren?". Yo les contesté: "¿Qué están haciendo?" (jugaban un "partidillo"). Contestación: "Sí, ya, pero nos referimos a un trabajo específico para mejorar la velocidad, resistencia, fuerza..." Y terminé yo: "Si nos dedicamos a correr ¿cuándo aprenden a jugar? Aquí tienen todo lo que necesitan:

1.- Un trabajo físico y específico para el fútbol. Vosotros habéis jugado en el Barça y sabéis que cuando se juega un partido, se produce un gran desgaste físico general.

2.- Un trabajo técnico. Los chicos están en contacto con el balón y tienen la oportunidad de mejorar su equilibrio, coordinación y habilidad.

3.- También táctico. Practicando con mi ayuda, van conociendo el juego complejo, su 'lógica' y mi Método: mirar, mirar y mirar. Ritmo, toques rápidos, pausas, orden, inspiración, desmarques, triangulaciones, 'doy y voy', 'doy y estoy' y, principalmente, abrir el campo a lo ancho para ejecutar 'paredes', 'dobladas' y 'pasillos' (en lo que son fundamentales los extremos-extremos)".

Cuando llegué, los equipos de la Base -juveniles, infantil, aficionado y Barcelona Atlético-, jugaban de manera diferente, mandando en cada equipo únicamente el entrenador y delegado. Eran como auténticos reinos de Taifas. Yo implanté mi sistema, mi modelo de juego, en los tres equipos juveniles, que actuaban de manera idéntica. Pero romper aquella rutina en el campo y despachos, fue difícil y complicado, recibiendo muchas críticas.

Pese a las grandes dificultades iniciales, transcurridos varios meses, los restantes entrenadores, por voluntad propia, introdujeron en sus conjuntos mi modelo de juego. Por ello, en la temporada siguiente, al ser nombrado Coordinador General del Fútbol Base por los directivos Ariño y Borrás -auténticos sabios-, me resultó muy fácil inculcar mi estilo, en el juego y en los entrenamientos.

En el Barça tuve éxitos -perdonen la inmodestia-, que resultan inolvidables para muchas personas:

1.- Cinco títulos consecutivos de España con un juego -similar al actual de Guardiola-, espectacular, vertical y portentoso. Lo que yo llamo "fútbol-fútbol".

2.- La gran formación de jugadores. Fueron muchos los que llegaron al primer equipo: Calderé, Carrasco, Rojo, Pedraza, Salva, Moratalla, Estella, Serrat, Manolo, Vilá, Martínez, Fortes, Corominas, Sánchez, Mir, etcétera.

3.- La formación humana de los que no llegaron. Cuando arribé, el 90% de los juveniles ni estudiaban ni trabajaban, dedicándose únicamente al fútbol. Con los directivos citados decidimos que aquello no podía continuar; cada jugador tenía que realizar una de las dos cosas. Y nosotros controlamos las notas y el trabajo.

Sin embargo, fracasé con los futbolistas de escasa estatura. Dentro del club se me criticaba por ficharles y hacerles jugar "porque nunca podrán llegar al primer equipo". El único pequeño que pasó fue Sánchez, pero lo hice yo, cuando entrené al Barça (estaba de suplente en el Atlético). Les aseguro que si en dicha época Messi, Xavi e Iniesta hubieran estado en los juveniles, tampoco les habrían pasado.

Llega Cruyff

Años después llegó Cruyff como técnico -había estado como jugador, yo lo entrené-, y empleó el balón en los entrenamientos, utilizó extremos y contó con futbolistas técnicos, de calidad, fueran altos o pequeños, fuertes o estrechos. ¿Saben que Guardiola tuvo un pie fuera del Barça -estaba de suplente-, "por débil"? Lo salvó Cruyff pasándolo al primer equipo -como a Milla, Ferrer y Sergi-, no por su condición física, sino por su talento. En resumen, Cruyff consiguió lo que a mí me fue imposible: que los técnicos del club cambiaran su criterio sobre los futbolistas y les ficharan y valoraran por su talento, no por su fortaleza y estatura.

De todas maneras, el problema de los altos y bajos en el Barça, no acaba de estar superado. Hay técnicos que valoran mucho a los altos y fuertes mientras consideran que los pequeños son flojos y enclenques. Una vez que se marchó Cruyff, los "equivocados" hicieron prevalecer sus ideas. Principalmente Xavi e Iniesta tuvieron que pasar un verdadero calvario: decían que no valían, Iniesta estuvo prácticamente traspasado al Albacete, que no podían jugar juntos, y Xavi en el ¡2008! cansado de las críticas de los técnicos -no de Guardiola-, de acuerdo con su padre y el agente, decidió aceptar una oferta mareante del Milan. La firme oposición de su madre, le hizo desistir.

Pese al paso del tiempo, mi método hoy en el Barça sigue vigente. Recientemente viajé a Barcelona y aproveché para ver entrenar a los azul-granas. Todos los equipos -jóvenes y profesionales-, lo emplearon: "Rondos", "partidos de pases", "torneo con tres equipos"... Lo anterior se debe a que discípulos y compañeros míos lo conservan, mantienen y mejoran (Calderé, Cándido, Fortes, Corominas, Vilá, Benaiges, Costas, Alexanco, Puig, Sánchez, Márquez, Xavi Torres, Rojo, Carrasco, Rodri, Waldo, Roca, Pereda, Pujol, etcétera). Muchos de ellos periódicamente visitan la Escuela Municipal de Santander, pues consideran que allí existe una constante evolución.

Para finalizar quiero que tengan muy claro lo siguiente: se pueden formar grandes jugadores, pero si no se les da la oportunidad, se quedarán en las tinieblas. Hay entrenadores renombrados que jamás admiten chicos del filial, mientras que Cruyff y Guardiola son todo lo contrario.

Por ello, son los auténticos motores de la creación de jugadores para el Barça.

martes, 28 de diciembre de 2010

Laureano Ruiz y el juego del Barça

EL DIARIO MONTAÑES: 24.12.10 -
MANUEL M. ANSÓTEGUI | SANTANDER

Soy uno más de tantos que estamos fascinados con el fútbol que está desarrollando el Barça. No sé si es el mejor equipo de la historia, como muchos opinan, pero si creo que es el que hace el fútbol más fascinante. Y me llena de orgullo que en Barcelona se entienda que el que puso la primera semilla para este fútbol fue un santanderino, Laureano Ruiz. Y no es solo la opinión de algunos aficionados. Con motivo de la presentación de su libro estos días en la Ciudad Condal, a la que acudieron entre otros De la Peña, Pujol, Luis Enrique, etc... Johan Cruyff, al que se le atribuye la paternidad del estilo, reconoció que Laureano es responsable en gran parte de este fútbol único. Me llena de orgullo este reconocimiento, que me consta que es generalizado en Barcelona. Quizá no lo es tanto en nuestra tierra. Una pena.